El ocaso llego llorando,Es por eso que mis lagrimas no se notaron,
Como al mar van las lagrimas del cielo
Y las que mis ojos han derramado.
Estuve llorando, llorando muy en silencio
y el briseo del mar se llevo mis lamentos,

y el cielo dejo de llorar,
pero yo por dentro gritaba y lloraba,
aunque las lagrimas no me brotaran,
y me di cuenta que el cielo me acompañaba
en mi tristeza y el dolor,
y fue el fiel testigo de mi gran amor.
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